En los años escribiendo sobre cine me han enseñado a reconocer cuándo un actor deja de “actuar” y comienza a vivir en sus personajes. Val Kilmer, sin duda, fue uno de esos actores. Su paso por el cine no fue el de una estrella convencional, sino el de un camaleón que se sumergía sin miedo en cada papel, dispuesto a desaparecer tras los gestos, las miradas y los silencios de sus personajes. Con su reciente fallecimiento, revisitar sus actuaciones se vuelve no solo un acto de nostalgia, sino también de justicia cinematográfica. Aquí, una selección de ocho roles donde su talento brilló con fuerza única. Aquí les dejos mis actuaciones favoritas de Val Kilmer.
1. Jim Morrison en The Doors (1991)
La interpretación que transformó a Kilmer en leyenda. Su retrato del carismático y autodestructivo líder de The Doors no fue una simple imitación: fue una posesión artística. Kilmer estudió los movimientos, la voz y la psicología de Morrison con una devoción casi religiosa. Cantó todas las canciones, replicó con exactitud sus gestos en el escenario y se perdió en la oscuridad del personaje. Fue una actuación visceral, que rayaba lo espiritual. Con ella, Kilmer demostró que no era solo un actor con rostro de galán, sino un verdadero intérprete con ambición artística.
2. Doc Holliday en Tombstone (1993)
Con su elegancia sureña, voz cansada y sentido del humor afilado, Kilmer construyó uno de los personajes más icónicos del western moderno. Su Doc Holliday no solo robó cada escena, sino que humanizó a un mito. Enfermo de tuberculosis y siempre al borde de la muerte, el personaje encontró en Kilmer una mezcla perfecta de melancolía y peligro. La frase “I’m your huckleberry” pasó al panteón de líneas inmortales del cine gracias a su entrega perfecta. Esta actuación, a día de hoy, sigue siendo considerada su obra maestra por muchos cinéfilos.
3. Chris Shiherlis en Heat (1995)
En un reparto dominado por titanes como Pacino y De Niro, Kilmer no solo resistió el peso escénico, sino que aportó matices que complejizaron la historia. Su personaje, un ladrón atrapado entre el amor y la lealtad criminal, fue tratado por Kilmer con una sensibilidad silenciosa. Su lenguaje corporal, su mirada desencajada en medio de la violencia, dijeron más que cualquier diálogo. Kilmer entendió que en Heat los verdaderos conflictos no eran entre policías y ladrones, sino dentro de las almas de sus personajes.
4. Gay Perry en Kiss Kiss Bang Bang (2005)
Muchos pensaban que Kilmer estaba en declive. Pero entonces llegó “Gay” Perry, un detective privado cínico, gay y absolutamente inolvidable. En esta comedia negra de Shane Black, Val mostró una faceta poco explorada en su filmografía: la comedia. Su timing, su sarcasmo y su capacidad de improvisación elevaron cada escena. Fue una actuación fresca, divertida y vital, que revitalizó su carrera y lo introdujo a una nueva generación de cinéfilos.
5. Iceman en Top Gun (1986) y Top Gun: Maverick (2022)
Iceman fue el primer personaje con el que Kilmer se convirtió en estrella. Frío, meticuloso y competitivo, su presencia imponente contrastaba con la impulsividad de Maverick. Años después, en Top Gun: Maverick, Kilmer regresó con un nudo en la garganta —literal y simbólicamente. Su breve escena con Tom Cruise fue uno de los momentos más emotivos del cine reciente, no solo por lo que representaba para la historia, sino por lo que decía de Kilmer como ser humano y actor. A pesar de haber perdido la voz, encontró la forma de seguir comunicando con una mirada, un gesto, una presencia.
6. Elvis Presley en True Romance (1993)
Aunque su aparición es breve, su impacto es profundo. Kilmer interpreta una suerte de “fantasma mental” de Elvis Presley que aparece como consejero imaginario del protagonista (Christian Slater). Con apenas unas pocas escenas, logra crear una figura enigmática, icónica y magnética. No era el Elvis de los escenarios, sino un Elvis símbolo, una manifestación de deseo, libertad y peligro. Su interpretación añade una capa surreal a la ya alocada historia de Tony Scott, y confirma que Kilmer podía brillar incluso en los márgenes de una historia.
7. Simon Templar en The Saint (1997)
Aunque no siempre es recordada como una de sus mejores películas, The Saint permitió a Kilmer jugar con la transformación como muy pocos actores han podido hacer. Como Simon Templar, un maestro del disfraz, interpreta múltiples personalidades con acentos distintos, registros emocionales variados y cambios físicos constantes. Fue un papel exigente, y aunque la película recibió críticas mixtas, su versatilidad fue evidente. En cierto modo, fue el anticipo de lo que haría años después en sus papeles más complejos: asumir múltiples rostros con la misma convicción.
8. John Holmes en Wonderland (2003)
En este oscuro thriller basado en hechos reales, Kilmer interpretó al actor porno John Holmes, involucrado en un brutal asesinato. Lejos del glamour y el mito, Kilmer mostró a un Holmes decadente, manipulador, vulnerable y perdido. Fue una actuación descarnada, sin filtros. Se despojó de todo heroísmo y construyó un personaje tan perturbador como trágico. Este papel no suele encabezar las listas de sus grandes momentos, pero es una muestra más de su valentía artística y su capacidad de ir a lugares incómodos con honestidad brutal.
Val Kilmer fue mucho más que una estrella de los 80 y 90. Fue un actor de raza, un artesano del gesto y la voz, un amante del arte en todas sus formas. Su paso por el cine dejó huellas indelebles, no solo por los personajes que interpretó, sino por la intensidad con que los vivió. En cada rol, desde el rockero incendiario hasta el pistolero moribundo, Kilmer nos mostró algo esencial: que actuar no es solo entretener, sino revelarnos lo que significa ser humano.
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